Manejo de Datos y Análisis en la Empresa Ganadera




La ganadería colombiana, es tal vez uno de los agronegocios que requiere mejor recolección de información. Los empresarios ganaderos deben recolectar información respecto al manejo productivo, reproductivo, agronómico, laboral, tributario, climático y de compra de insumos, entre otros. Una sala de ordeño rotativa como la que hace poco se montó en Antioquia, es el claro ejemplo de un sistema de producción pecuario altamente demandante en manejo de la información. Dicho sistema, normalmente viene acompañado de un equipo automatizado de captura y recolección de la información. Aun así, la recolección de la información per se, no genera ninguna utilidad a la empresa, si a la misma no se le hace un análisis o se usa para la toma de decisiones con base en la evidencia. En este artículo, hablaremos del manejo de datos en la empresa ganadera y cómo podemos hacer un correcto uso de los mismos, para mejorar.

La ganadería colombiana, tiene muchas maneras de evaluarse. Podemos evaluarla y caracterizarla con las empresas promedio del país. Dentro del sector lácteo, lo mismo significaría, pensar en unidades productivas de menos de 5 hectáreas, con poco más de 6 cabezas de ganado, y producciones de leche promedio inferiores a los 10 Litros/animal/día. Para el sector cárnico de tasas de natalidad inferiores al 60% y ganancias diarias de peso que rondan los 200gr/animal/día.




Este tipo de producción, es sin duda la realidad del nuestro entorno. Pero este artículo, está pensado para como me lo decía alguna vez el Dr. Juan Carlos Botero de Finagro, estresar el modelo, y sacar a los productores de esa zona de confort, para hacerles eficientes y mas competitivos, listos para competir en este mundo globalizado. Esa misma zona de confort es la que nos lleva a pensar, que si estamos dentro del promedio nacional, estamos bien. Pues bueno, estar dentro del promedio nacional, en este caso, nos hace poco eficientes.


Más aún, estar dentro del promedio nos convierte en empresas de baja rentabilidad y poca proyección o capacidad de competencia con las grandes potencias ganaderas, que año a año, aumentan sus exportaciones a países como el nuestro. Cuando pensamos en la lechería especializada, podemos y debemos medirnos con los productores lácteos del mundo. Debemos medirnos con países como Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá, al igual que con regiones como La Unión Europea, y debemos hacerlo cada vez más, pues dado la actualidad del sector, y modelo neoliberal de apertura de mercados bajo el cual funcionamos, es importante ser competitivos a ese nivel, y no menos. Así mismo deberá suceder con los países productores y exportadores de carne bovina, como lo son Brasil, Estados Unidos, Australia, Argentina y México.


El sector ganadero, para pensarse de esa manera requiere de infinidad de factores. El que nos atiene para fines de este artículo es el manejo de los datos en la empresa ganadera. Datos que deben ser confiables, veraces y suficientemente específicos. Datos que permitan realizar un diagnóstico de la situación actual de nuestras empresas y con base en ese diagnóstico, establecer planes de acción y metas cuantificables, medibles y verificables en el tiempo, que nos ayuden a evolucionar y mejorar como empresarios ganaderos.


Para que la información en la que nos basamos sea veraz y confiable, ser requiere tener en cuenta algunos factores como:

  • Diseñar métricas correctas y pertinentes

  • Garantizar una toma de datos ágil y con frecuencia suficiente

  • Actualizar periódicamente la base de datos

  • Capturar correctamente la información

  • Asegurar que los Datos estén completos

  • Obtener datos consistentes

  • Evaluar la exactitud de los datos

  • Determinar la granularidad óptima para la empresa lechera

  • Frecuencia del análisis de la información

Al cumplir con estos requerimientos, el empresario garantiza que los datos sean realmente útiles, la información sea veraz, y el diseño de planes de acción y estrategias para mejorar sus indicadores surta el efecto deseado. A continuación, explicaré el por qué se deben cumplir con estos aspectos.

Diseñar las métricas correctas es un paso fundamental para poder realizar un análisis pertinente. Las métricas deben ser capaces de contar la historia completa por sí solas. Por ponerlo de alguna manera, las métricas requieren de un nombre y varios apellidos. Nombre: lo que quiere medir, Apellidos, unidades, medida de tiempo, espacio…etc. No es lo mismo decir que la finca produce 1 Kg de pasto, a medir la cantidad de forraje verde de una pradera, acompañado por la unidad de área, tipo de pastura y fecha. Ejemplo: El día 14 de diciembre de 2018, la parcela o potrero #24, de extensión de 2,3 hectáreas, arrojó un promedio de 2,3 Kg de Kikuyo/m2, calculado en 7 muestras. Si a esto le agrego el número de veces que roté dentro de esta pradera en el año, lo mismo me permite calcular la cantidad de toneladas de Materia Seca o de Forraje Verde que puedo cosechar en esa parcela en un año. De esta manera, al realizar este tipo de captura de información para todo el predio, me permite realizar un presupuesto alimentario o “Feed Budget” y determinar si debo reducir o aumentar la carga animal, o si por el contrario debo conservar forrajes o comprar algún tipo de suplemento alimenticio.


Tomar todos los datos anteriores garantiza, que al momento de analizar la información, contamos con información suficiente para entender el indicador y poder pasar a interpretarlo. La información debe tener una medida de comparación, que me permita evaluar si estamos por debajo, igual o por encima de los rangos normales, o más específico aún, dentro de lo que como empresarios ganaderos nos resulta rentable.


Diseñar métricas pertinentes es de vital importancia para el análisis de la información. El análisis de datos reproductivos, como lo son los días abiertos, servicios por concepción, intervalo entre partos, inseminaciones por concepción (para evaluar el rendimiento de cada inseminador), número de abortos, número de reabsorciones y número de mortinatos, % de natalidad, permiten entre otras tomar decisiones respecto del manejo de este subsistema en específico. Una baja tasa de éxito en las inseminaciones artificiales, puede radicar en problemas de quien insemina, imperfecciones del manejo de la técnica de inseminación o la detección de celos, así como en factores propios del animal como una baja fertilidad (sea del toro o la vaca). La diferencia entre uno y otro, se puede encontrar fácilmente si los datos con los que contamos en la empresa ganadera son suficientes.


En aquellas empresas donde existe más de un inseminador, se puede descartar si es problema radica en un individuo, el estatus sanitario del hato o una condición nutricional. Al evaluar la tasa de éxito de las inseminaciones, o el porcentaje de preñez por cada inseminador, la misma no debería variar significativamente, entre uno y otro. De haber grandes variaciones, esto nos permitiría inferir, que el problema radica en uno de los individuos. Por el contrario, si el número de preñeces por servicio por inseminador, es baja para todos los inseminadores, podemos inferir, que existe un problema fertilidad del hato o incluso un mal manejo técnico general del proceso de inseminación. Vale la pena en ese caso, analizar los datos relacionados con el número de reabsorciones, abortos y mortinatos, para descartar la presencia de enfermedades del complejo reproductivo que afectan la fertilidad. También es importante observar los resultados de las palpaciones rectales realizadas por el MV y el estado general de los ovarios del hato. Dichos datos nos permiten determinar con mayor certeza la causa del problema, y poner en marcha un plan de acción efectivo. El mismo ejemplo se puede dar con respecto a la producción, la calidad de leche, la rotación de praderas, la nutrición animal, el manejo financiero y todo lo que concierne a la empresa ganadera. Datos, datos, datos.


La toma de información debe ser un proceso ágil, que permita ser realizado con una frecuencia suficientemente alta, de tal manera que al momento de evaluar, la cantidad de información resulte representativa la muestra para poder tomar decisiones acertadas. La mayoría de fincas realizan la toma de información en cuadernos. Algunas pocas utilizan algún Excel, y una cantidad aún menor, utiliza algún tipo de software especializado. El número de pasos que se realizan para la toma de información, aumenta en relación directa, la posibilidad de tener errores en el mismo y enlentece los procesos desde toma de la información y análisis.


No es lo mismo tomar la información productiva de una vaca de manera automática mediante un collar con código de barras o un sistema Identificación de Radio Frecuencia, a un sistema donde un operario toma la información en un cuaderno, un asistente o secretario ingresa la información a un software y un asesor analiza la información, para pasarle un plan de acción a un propietario. Como en el teléfono roto, la información tiene más chances de ser distorsionada o falsa, entre mayor sea el número de pasos entre el punto de toma, y la base de datos o el software de análisis. Es por ello, que vale la pena contar con personal calificado en las fincas, que permita que la toma de información y el ingreso de la misma, sea veraz y mantenga un alto grado de confiabilidad, al tiempo que se hace de manera ágil y pronta. Contar con una persona con un grado de escolaridad alto facilita la adopción de nuevas tecnologías, lo que normalmente reduce los tiempos y pasos de captura de la información.


Los datos deben estar completos. Vale la pena traer un ejemplo de un error que se comete con frecuencia en las empresas lecheras para ilustrar este punto. Cada vez más, los empresarios ganaderos recogen información respecto al número de días en rotación de las praderas de su predio. Los días en rotación por sí solos, no nos dicen más, que cuántos días gasta un animal desde que sale de una parcela, en volver a pastar en la misma, más no arrojan información por sí solos, de qué tanta materia seca o forraje verde tienen en oferta los mismos.

Este dato aislado, no permite saber si estamos racionando bien la cantidad de forraje en oferta para el número de animales que ocupan la parcela. Tampoco permite saber si el potrero ha sido sobre-pastoreado, o si la oferta forrajera debía ser complementada con algún suplemento alimenticio para garantizar que cada animal obtuviera los nutrientes mínimos diarios para que le permitieran expresar el 100% de su potencial productivo. Para que los días de rotación sean realmente útiles, los mismos deben ir acompañados de un aforo (Kg de Forraje Verde/por m2), el área de la parcela o potrero, el tipo de pastura establecida y el número de animales que en ella pastan en un momento determinado. Solo así, podremos determinar si la cantidad es correcta, si la oferta forrajera, es alta o baja, si debemos re-sembrar, fertilizar, o aumentar los días de rotación, suplementar, cosechar excedentes forrajeros o ajustar la carga animal.

Como se puede evidenciar, la utilidad de la información incompleta, es supremamente limitada, es por esto que vale la pena asegurarse que la recolección de la información sea suficiente para poder realizar un análisis pertinente de la misma. De nuevo, los datos incompletos son una limitante cuando de tomar decisiones se trata.

Consistencia de los datos. Cambiar la medida de los datos, el tipo de información, la forma de captura etc……limitan el análisis. No es lo mismo, al momento de calcular el tamaño de un reservorio o la capacidad de un sistema de riego, contar con una base de datos que de manera consistente, registra la pluviometría en un predio determinado durante 15 o 20 años, a contar con un registro de lluvias esporádico en una finca. De igual manera, la exactitud con la que se toman los datos, afecta directamente la confiabilidad de los mismos y por consiguiente los resultados de una decisión determinada. No es lo mismo medir la leche que se produce con las medidas de un balde, a tomar la medida con unos medidores de flujo de leche en un sistema de ordeño automatizado. La confiabilidad de los datos, y la exactitud de los mismos, harán una diferencia al momento de la toma de decisiones.



Por último, pero no menos importante, existe una decisión que cada empresario debe tomar, y la misma hace referencia a la granularidad de los datos. Este término, como explica el experto en datos Alejandro Rodriguez hace alusión a la especificidad y precisión de los datos que se toman. Uno puede tomar la información básica como el total de litros producidos por un número de animales en un año o la ganancia de peso total de un animal desde el nacimiento, o escalar la misma a la curva de lactancia o ganancia de peso, de manera precisa semana a semana para la lechería o mes a mes para la ganancia de peso. Se puede hacer además para el hato en general, o para cada animal en específico, atada a la pradera en la cual pastaba durante cada medición productiva, la dieta o ración que recibía, la temperatura del día y el régimen de lluvias, etc.



La diferencia de los resultados es similar a los resultados que se obtienen en fotografía. El análisis de una base de datos con una granularidad baja, comparada con una base de datos con granularidad alta, es algo similar a lo que sucede cuando tomamos una foto con una cámara de pocos pixeles y una de muchos pixeles. Al ver la foto de lejos las dos muestran una imagen similar, pero cuando queremos agrandar una foto de baja resolución la misma se hace borrosa y difícil de entender. Por el contrario al agrandar una foto de alta resolución, la misma nos permite apreciar todos y cada uno de los detalles que la componen en muy alta resolución. Extrapolando esto a la empresa, la basa de datos con alta granularidad nos permite evaluar en detalle, muchos de los factores involucrados en ella, aumentado la posibilidad de encontrar los aspectos puntuales en los que podemos mejorar.


Una planeación estratégica, acompañada del análisis frecuente de la información y la toma de decisiones con base en la evidencia, nos permiten dirigir el rumbo de la empresa, realizando de manera oportuna los correctivos necesarios para alcanzar las metas propuestas.

Finalmente, el análisis de datos es fundamental dentro de la empresa ganadera. Para poder mantener la ganadería latinoamericana vigente y competitiva frente al mercado globalizado, no basta con hacer un manejo genético avanzado, disfrutar de las ventajas que ofrece el trópico, o contar con una maquinaria de última tecnología. Es necesario integrar las tecnologías en la captura de la información, el análisis y la toma de decisiones. Para este inicio de año, es fundamental que nos propongamos medir, cuantificar, trazar nuevas metas y mejorar nuestra empresa ganadera. Como empresarios se lo debemos a la economía, al ambiente y al país. Es hora de dar el salto, de finca a empresa.

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