Del agro local al agro global ¿qué tan cerca estamos?



América Latina es hogar de 635 millones de personas y posee el 40% de la biodiversidad del planeta. Su producción agrícola en crecimiento sostenido convierte a la región en la principal despensa de alimentos del mundo, según Mauricio Rodriguez P.H.


Para que el campo latinoamericano se proyecte como despensa alimentaria del mundo, se debe pensar en productividad por unidad de área, sostenibilidad demostrable, trazabilidad, encadenamiento y, sobre todo, rentabilidad.


Sin embargo, construir un agro soñado es más que una simple retórica de organizaciones globales o gobernantes de turno. Debe ser un propósito claro, con objetivos medibles por los que se trabaja de forma determinada e incansable.


Dicho lo anterior y asociado a la trazabilidad y el encadenamiento transparente de la finca a la mesa, construimos el siguiente artículo de aspectos claves a tener en cuenta para alcanzar el agro que soñamos.


Lo que el mundo hace actualmente

La Unión Europea definió como política pública de comercio internacional y abastecimiento de bienes alimentarios, el Green Deal y La Ley de Debida diligencia. Dichos acuerdos exigen a quienes se abastecen de productores o exportadores de países en desarrollo, transparencia en la cadena de suministro de cabo a cabo, de productor a consumidor, en el que se demuestre la sostenibilidad ambiental, los pagos justos, la no Deforestación y la no utilización de mano de obra infantil, sumado a las ya amplias exigencias de muestreos de sustancias prohibidas, certificaciones en normas internacionales y sellos alimentarios (Rainforest Alliance, 4C, Global GAP, Orgánico, Fair Trade, entre otros). Es por lo anterior que salen a la luz y toman cada día mayor relevancia dentro de la cadena europea dos conceptos claves: Trazabilidad y Blockchain.


Trazabilidad: Definida por la FAO (Food and Agriculture Organization) como la capacidad de seguir el movimiento de un alimento a través de etapas específicas de producción, procesamiento y distribución.

Fuente: TRENDS IN AGRICULTURAL VALUE CHAINS - ResponsAbility Research


Aunque los fines de esta trazabilidad pueden ser diversos (seguridad, salud pública, comercial, deforestación, entre otras), los consumidores de hoy están informados y exigen conocer lo que consumen. Es aquí donde surge la implementación de sistemas, respaldados por la tecnología para registrar, analizar, controlar su cadena de valor.


Paralelamente, la figura de Blockchain surge en 1991 como una tecnología de estructura de datos que se usó para validar algunos registros. Hoy es usado dentro del proceso de trazabilidad como un sistema de aseguranza, que mediante registros en bloque permiten que se demuestre la certeza de algo que se comercia o se quiere probar, atado o no, a un tema posterior de criptomonedas.


Fuente: https://www.researchgate.net/figure/Blockchain-traceability-system_fig3_335010631


Esta tecnología de Blockchain ha sido adoptada por organizaciones internacionales como World Wildlife Fund (WWF), quienes la están implementando para la industria atunera del Pacífico. Poniendo un QR en el envase del atún, el consumidor podrá conocer la historia desde "el cebo hasta el plato". El registro de Blockchain certificará que el pez se captura legalmente sin mano de obra esclava u otras condiciones opresivas involucradas.



Lo que Colombia empieza a hacer

El sector agro en Colombia es, sin lugar a dudas, uno de sus principales motores económicos. A nivel mundial se considera que puede llegar a convertirse en la despensa del mundo según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura).


Es a partir de allí que surge la necesidad de integrar tecnología que permita no sólo capturar los datos de los procesos y labores agrícolas, partiendo desde la compras de insumos y materiales, preparación del terreno, aplicación de insumos, postcosecha y hasta la venta del fruto, sino también de procesar dichos datos para el análisis de diferentes variables e indicadores. Dichos elementos permitirían llevar control general de todo el proceso, garantizando además la inocuidad de los alimentos.


Esta necesidad aún no es tomada en cuenta por los productores colombianos, pues aún no logran entender cómo la tecnología, los datos y el análisis de los mismos pueden ser provechosos en términos de costos e ingresos.



¿Qué hacer?

- Colombia necesita cambiar de mentalidad y empezar a ver el agro como un sector de riqueza, con oportunidades e innovador.

- Incentivar a los jóvenes a ver el agro como un sector atractivo para invertir y trabajar.

- Implementar en el agro colombiano tecnologías de drones, sensores, CRM, análisis de datos o blockchain que permitan incrementar la productividad y rentabilidad a través del tiempo.


En comparación con empresas en Europa y organizaciones internacionales, tenemos un largo camino por recorrer en cuanto a la adopción de nuevas tecnologías se trata. Sin embargo, desde Galápp, estamos poniendo la semilla no solo para Colombia, sino para que toda Latinoamérica dé el salto de los sistemas manuales hacia la transformación digital del agro. Eso se logra a través de la implementación e integración de los sistemas de blockchain, en donde se captura, procesa y analiza la información durante la primera etapa de la cadena.


La intención es ayudar a los agricultores y agroindustrias a montar sus bases de información. Ellos mismos podrán llevar la trazabilidad de sus procesos, haciéndolos más productivos y atractivos para los mercados internacionales.


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